19 de
Noviembre, el otoño sigue, se acerca el invierno y caen las primeras
nieves. Harto todavía de la nieve del año pasado -que no fue poca- me
prometo a mi mismo pisarla lo menos posible ante el recuerdo del esfuerzo
de avanzar lentamente hundiéndome hasta los ... , los resbalones de mis
viejas botas y otros problemas del frío elemento. Pues bien, tras las
primeras nevadas de verdad caídas, me propongo encaminar mis pasos hacia
cotas bajas. Sin embargo al preparar la mochila meto inadvertidamente los
guetres y los crampones y sin darme cuenta aparezco, como por arte de
magia, la mañana del sábado en La Granja de San Ildefonso
Dejo el coche en la
urbanización junto a palacio y al mirar hacia las cumbres descubro que no
se ve nada debido a las nubes, pero como soy un poco terco tiro "parriba".
El camino
(PR-15) va tomando altura con la fabulosa vista de La Granja a mis
espaldas,
Serpenteando
dulcemente por el bosque, puedo ver que la naturaleza se abre camino a
pesar de los leñadores.
Rodeando el Cerro del
Moño de la Tía Andrea (no va de coña) se llega al Vado de Oquendo.
A continuación la
pesada cuesta, ya con nieve para dificultar el tema.
Aquí empieza la niebla,
la ventisca y la nieve a dificultar el paseo.
Cerca del
Puerto de Los Neveros la ventisca arrecia y con la nieve a la altura de
los muslos recuerdo aquello de que una retirada a tiempo es una victoria,
por lo que regreso victorioso al punto de partida pensando que mañana
será otro día y el próximo sábado será otro sábado. Además ya se
sabe que "al pan, pan y a las torrijas leche o vino"; en fin, a
buen entendedor...
Espero que el escueto relato haya
sido compensado por las bellas imágenes de niebla y nieve.